ALBADAS 167-170



MÚSICA EN INVIERNO
(Albada 20 de diciembre de 2009)
Cae la nieve sobre los tejados de Teruel. Se diluye entre copos la voz de Sting en If on a winter's night…(disco blandito para recibir de regalo estas navidades) y me dejo llevar por ella mientras apoyo la frente en los cristales helados de la habitación. La noche se ha deslizado suave y decidida frente a mi ventana. Desde la fría calle, nieve y luna terminarán por convertirme en un reflejo, en el rostro borroso de una esfinge. Comparto la querencia del cantante por la estación de la imaginación y los fantasmas: Hay algo del invierno –dice- que es fundamental, misterioso, completamente irreemplazable, algo a la vez deprimente y profundamente hermoso, algo esencial para este mito de nosotros mismos... Coincido también con él en que la Música es mágica, la más espiritual de las artes, la que con más certera puntería llega a tocarnos el alma. Y esta noche helada, de esas de quedarse en casa, nieva en mi Teruel aterido y escucho música. Música en invierno. Música, invierno y… libros: mientras oigo al ex-The Police reinterpretar viejos poemas del siglo XVI y piezas clásicas de J.S. Bach y Schubert ojeo El ruido eterno, escuchar al siglo XX a través de su música, de Alex Ross. Magnífico, inteligentísimo, ameno libro (gracias Fernando por tu recomendación) que sin duda será un estupendo obsequio, y no sólo para los apasionados de la música. Habla Ross del siglo XX, de su historia a través de los artistas contemporáneos, y aquí recuerdo mi alegría al saber que el Ayuntamiento se comprometía a proporcionar locales para que los jóvenes músicos turolenses (nuestros compositores del XXI) puedan ensayar sin tantas penalidades. Ojalá que la Asociación T-Music pueda darnos pronto buenas noticias. También habla mucho el libro de música clásica, y ello me da pie para reclamar de nuevo el que uno de estos años por fin podamos asistir a la inauguración del flamante Conservatorio de Música de Teruel. Mientras llega, prefiero felicitarme por el trabajo de la Asociación Cultural de Músicos de Teruel (AMTE) que acaba de grabar dos CDs con una cuidada selección de las composiciones (1986-2009) de J. M. Muneta para trompeta y órgano; interpretado por el animoso grupo turolense Brillant Magnus y producido por el estimado y también turolense Jesús Puerto, podría ser otro estupendo regalo (y ya van tres). La música está siempre desplazándose desde su punto de origen hasta su destino en el momento fugaz de la experiencia de alguien: el concierto de anoche, el paseo solitario de mañana (Ross dixit), la noche clara de la ciudad nevada, añado yo... El hielo dibuja estrellas en el cristal de mi ventana, hay flores de nieve en el parque vecino y en el aire tibio de la habitación un violín funde los carámbanos, diríase que son notas colgadas del alero, música en invierno









(foto de Mariano Esteban Pradas)





HAY DIAS QUE...
(13 de diciembre Diario de Teruel)
Se ha levantado como siempre alegre. No le cuesta porque es extremadamente generoso, diríase que uno de esos seres luminosos, rara avis desde luego. Pero sin previo aviso esta mañana se le ha encendido otra bombillita mucho menos festiva e inocente, una de esas que vierte sombras (que las hay se lo aseguro); y justo lo ha hecho con la máxima potencia en medio de su cabeza, tan alopécica y brillante como el susodicho foco. El primer destello surge cuando piensa que el día es muy frío y no estaría mal ponerse el jersey burdeos. Como si no llevara ya más de quince años sacando y guardando la ropa del “closet empotrado” de la habitación de matrimonio, (“tan versátil y de amplia estructura interna” según les dijeron al enseñarles la casa) se da cuenta de pronto que todos sus jerséis -el azul regalo de cumpleaños de los niños, su favorito el más gastado de color marrón, el negro de cuello alto que le compró su mujer en las navidades pasadas, el gris-marengo y el burdeos por supuesto…- todos sus jerséis, y sus corbatas, y… toda su ropa al fin, se han ido amontonado poco a poco en los estantes más altos del dichoso y felizmente compartido armario conyugal; tan sólo las perchas con alguno de sus trajes y media docena de camisas han conseguido perpetuarse en la parte más noble del pseudo-vestidor cerrado que tanta ilusión le hizo a su mujer cuando compraron la casa. El segundo fogonazo, menos sorpresivo pero con diferencia mucho más irritante, le ocurre al sacar el coche del aparcamiento. Cierto que a menudo ya se ha topado con el vivales de turno, ése que en vez de ir a pagar primero el ticket y después sacar el coche, lo hace siempre al revés, convencido de que para él no se han hecho normas y tiene perfecto derecho a formar una fila de conductores fastidiados esperándole tras su coche en marcha (el del caradura siempre está en medio de la salida, por supuesto). Y aunque a tipos así, como les decía, ya se los conoce de memoria, esta mañana nuestro buen calvito juraría que le ha parecido ver las comisuras de la boca del caradura sospechosamente mucho más cerca de las orejas… Como no hay dos sin tres, le llega la tercera enseguida, justo cuando se sienta a su mesa y descubre amontonado el trabajo urgente que Perea debería haber entregado el jueves antes de pillarse el moscoso en las pistas de Formigal; rimero de papeles que ahora él tiene inevitablemente adjudicado… Dicen que donde hay mucha luz más oscura es la sombra… y hoy le ha tocado a nuestro luminoso protagonista vivir uno de esos días en la otra cara de la luna y eso que sólo son las doce de la mañana todavía...






FUTURO
(6 de diciembre de 2009 Diario de Teruel)

Aunque todos nos lo barruntábamos, esta semana acabamos de conocerlo ya oficialmente: el aumento del desempleo en el mes de noviembre en la provincia de Teruel es más que preocupante. La cifra alcanza casi un seis por ciento (exactamente 5,94%), y con semejante dato inquieta y hasta también sonroja (afortunadamente nunca nos acabaremos de costumbrar a ser perdedores) el saber que hemos terminado por situarnos en el poco honorífico cuarto puesto: somos la cuarta provincia española en la que más ha subido el paro, a bastante distancia de lo que ha sido la ya apurada media nacional (1,59%) y también la aragonesa (1,76%). Aunque según nos cuentan los que saben de datos, el aumento del desempleo en este mes sería en nuestro país bastante inferior al que tuvo lugar el año pasado por estas mismas fechas (en lugar de imprecar en contra encender una vela, dicen), en Teruel no podemos aliviarnos ni siquiera con este consuelo dadas las cifras tan negativas (37,32 % de subida) que hemos venido teniendo a lo largo de este difícil año que en muy poco también se nos “despide”. Poco me apetecía comenzar así la Albada del primer domingo de diciembre. No es plato de buen gusto escribir de problemas precisamente cuando ya estamos a un paso de las cenas y comidas con los compas del trabajo (de los afortunados que aún los/lo tienen), y también casi a la vuelta de esperanzas envueltas en billetes de lotería bien guardados, de noches de luces de colores y madrugadas de regalos… En este tiempo de felices fiestas y próspero año nuevo en el que los sentimientos van como desbocados y el alma se nos desmanda; En estos momentos de alegrías imborrables (risas, mira-das ilusionadas de los niños) e instantes en los que la nostagia puede llegar a ser más honda, más insoportable; En esta estación en definitiva que siempre está como encerrada en un paréntesis, plena de reencuentros y de ausencias, estas cifras, estos tantos por cientos se nos van a antojar sombrajos absurdos y disparatados para un sol que no acaba de decidirse a amanecer. Es cierto que en poco tiempo nos habíamos olvidado de penurias y estrecheces, es verdad que ya todos nos habíamos acostumbrado a vivir un poco más que bien. Quizás por eso nos cueste tanto pararnos ahora y reconocer que algo no marchaba tan bien y también en esta querida pro-vincia, que en algo nos habíamos equivocado y mucho. El único modo de llevar a cabo los sueños es despertarse, así que hagámoslo de una vez: se impone un periodo de reflexión de la ciudadanía, los agentes socio-económicos y los políticos para encontrar juntos la salida hacia un futuro posible y esperanzador.









FRENTE A LA CASA


(29 de noviembre de 2009)



Llueve. Innumerables gotas repican sobre su tejado anaranjado resbalando después por los canes del alero; a su lado, firme, leal como siempre, cada vez más intensa, más hermosa, la torre compañera. Burbujas diminutas de lluvia en el agua de la vieja fuente. Diáfanas esferas suspendidas sobre la gastada piedra reflejando un aire azul fresco y fugitivo... ¡por fin llueve! El agua mansa arrastra ya las hojas muertas de árboles desconcertados por este otoño extraño y levanta ramas que rezuman savia ciega a calendarios y a luces de Navidad. Frente a la casa, bajo el paraguas prestado, escucho callada llover. Llueve en Teruel y ríos minúsculos, como en un cuento de Lilliput, abren valles y caminos estrechos sobre el suelo de la Plaza de la Catedral. Hay un charco al final de la pendiente de la plaza, charco de la infancia frente al portalón silencioso de las Carmelitas que pronto la luna ribeteará en verde-amarillo. En el balcón del Ayuntamiento las banderas parecen meditar. Sigue lloviendo en Teruel, y al encenderse las farolas brilla como piel nueva la piedra de la Casa del Deán. Le sienta bien la lluvia. Su arco de medio punto parece así más blanco y las dovelas son ahora de una densidad profunda, pura claridad oriental bordeando la sencilla puerta. Hace mucho tiempo que las llaves que guardé en la caja no abren la cerradura. Hace muchos años que ya no vivo allí; que no juego al escondite por sus cuartos irregulares e imposibles que aparecían y desaparecían, mágicos y prometedores universos para aquella niña que un día fui; hace mucho que no siento el perfume de la viruta roja de sabina ni escucho contar historias de familia junto al serrinero. Historias, muchas historias que se guardan en el corazón y que sólo se abren en sueño como mis llaves oxidadas. Son historias tristes de otros escondites dolorosos, túneles, pasadizos del miedo, que salían de aquella casa de mis abuelos atravesando las entrañas de un Teruel atormentado por las bombas; son historias alegres de niños que aprendían música y esperanza mientras la bisabuela les preparaba chocolate y magdalenas… Historias, historias y la vida… Llueve y ya es de noche. Me alejo de la casa hacia otro calor que me espera. A la casa en que nací, a la que siempre será mi casa, la de mi infancia, la lluvia seguirá contándole todo lo que yo pienso.




















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4 comentarios:

  1. Bonitos recuerdos bajo la lluvia.

    Por fin puedo leer tus albadas. El DDT cibernético es del siglo pasado, uf...

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  2. Me alegro de que hayas creado tu blog. Buenas lecturas para estos meses de frio. Ahora mismo te pongo en "favoritos" para no perderme ni una de tus albadas.
    Un abrazo,
    Evaristo

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  3. Gracias Evaristo.
    Yo también te leo (buceo por tu blog...)
    Por cierto: ¿qué hace ese pequeño zapato (¿brodequin pointu?) sobre la bota?

    Ana

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  4. Es una foto que hizo un amigo de una amiga para ilustrar un relato que escribí en una revista de mi pueblo. No se trata de ninguna parafilia del tipo "fétichisme de la chaussure" o restifismo. Yo soy de pueblo y no alcanzo tanta sofisticación.

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